EL AGUA, EL MEDIDOR Y LA INOPORTUNIDAD OTRA VEZ

27.10.2020

Hace unos días, la Municipalidad comunicó a todos los vecinos la obligación de contar en sus casas con un medidor de agua potable (o caudalímetro) para que el consumo sea la base del cobro del servicio, bajo la sanción de aplicarles el máximo consumo en caso de no tenerlo instalado. Teniendo en cuenta que los medidores van de los $ 1.500 a $ 6.700 pesos, creo que es importante aclarar a los vecinos qué dicen las normas municipales al respecto y que no haya abusos por parte de la Municipio.

Actualmente la instalación de medidores y el cobro por el servicio de provisión de agua potable se rigen por las siguientes Ordenanzas: Ordenanza VIII-0545-2015 (2430/92) de Instalación de Medidores de Agua, Ordenanza II-0195-2015 (3341/2013) que declara la Emergencia del Servicio de Agua Potable, la Ordenanza III-0876-2018 (3571/2018) que aprueba el Código Tributario Municipal vigente y la Ordenanza III-0935-2019 (3630/2019) Tarifaria anual para el año 2020.

Ante esta situación, surgen varías preguntas que tenemos responder: ¿Es responsabilidad del vecino instalar el medido de agua y hacerse cargo del costo de la instalación?  En principios si, aunque la Municipalidad no se tiene que desentender. La ordenanza VIII-0545-2015 (2430/92) en su artículo 2 establece que es obligación del propietario y/o poseedor de un inmueble, aunque también dice en sus artículos 3 y 7 que la Municipalidad tiene la facultad de proveerles los medidores de agua para que el vecino pueda pagarlo en 5 o más cuotas, incluso en un plazo mayor, teniendo en cuenta la condición socioeconómica del contribuyente. Si la norma permite a la intendencia flexibilizar en virtud de condiciones socioeconómicas de los vecinos, creo que ese debería ser el criterio a tomar, más aún en este período de crisis económica que estamos atravesando.

¿Qué pasa en caso de que los vecinos no coloquen los medidores que la Ordenanza establece? Desde la Municipalidad se ha anunciado que los vecinos que no instalen el medidor deberán pagar el "máximo de consumo". Y esto no es cierto. No puede la municipalidad cobrar un máximo de consumo cuando no está fijado el límite mínimo o máximo de consumo de agua domiciliaria, más allá de que universalmente una familia tipo se estima que consume cerca de 25 metros cúbicos por mes. Además de considerarlo totalmente inoportuno teniendo en cuenta la realidad socioeconómica que estamos atravesando.

Acá hay que diferencias 3 situaciones:

1) Si el domicilio no tiene medidor porque nunca se instaló:

Si el domicilio o la casa del vecino no tiene medidor, actualmente debe pagar el canon fijo establecido por la Ordenanza tarifaria, que es de 60 U.M.M. (Unidad Monetaria Municipal), lo que representan $ 259,20 por mes, teniendo en cuenta que cada U.M.M. equivale a $ 4,32 pesos. La municipalidad puede intimar en un plazo razonable a que se coloque el medidor en virtud del artículo 5° de la Ordenanza VIII-0545-2015 (2430/92), bajo pena de sancionarlo con un incremento del canon fijo de entre el 5 % y 20 %. Esto quiere decir que, si luego de intimarlo el vecino no cumple, pagará el canon más una multa de entre el 5% y 20% de ese canon, lo que equivaldría a pagar entre $ 272,15 (con el 5% incluido) y $ 311,04 (con el 20% incluido) por mes.

2) Si el domicilio tiene un medidor pero está inactivo por una causa ajena al vecino.

Este es el caso del vecino que tiene el medidor, pero que no funciona porque se lo rompió un tercero o un animal, o porque está tapado, o porque está inactivo por una causa que no le es imputable. En estos casos, una vivienda familiar deberá pagar un canon fijo que actualmente es de 180 U.M.M., lo que representan $ 777,60. Si es un comercio, deberá pagar un canon fijo de 360 U.M.M., lo que representan $ 1.555,00.

Ante esta situación, la Municipalidad puede intimar a que se repare el medidor o se lo reemplace en un tiempo determinado y razonable, pero si no se realiza el cambio o la reparación se podría aplicar un recargo de entre el 5% y 20 % del canon que se aplica para estos casos. Es decir, un domicilio que sea vivienda familiar terminaría pagando entre $ 816,48 y $ 933,12, y un comercio terminaría pagando entre $ 1.632 y $ 1.866. Pero siempre y cuando la municipalidad haya constatado e intimado al vecino o comerciante.

3) Si el domicilio tiene un medidor pero está inactivo o fue retirado de manera intencional por el vecino, ya sea porque lo rompió o lo retiró intencionalmente para no medir el consumo.

Este es el caso típico del vecino que rompe el medidor de agua para no pagar el consumo de agua que demanda o utiliza. En estos casos, siempre que se constate que fue intencional, el vecino deberá pagar, además del canon establecido para domicilios con medidor inactivo, una multa que puede llegar hasta los $ 43.200. Para esto, la Municipalidad debe constatar el hecho, se debe demostrar la mala intención de vecino o comerciante y, además, debe dar intervención al Juzgado de Faltas Municipal.

Finamente, hay una cuarta situación que es la de aquel domicilio que tiene medidor funcionando. En este caso, el servicio de agua potable se abonará en virtud de lo consumido, y eso dependerá además de la categoría de consumidor. Por ejemplo, una vivienda familiar que consume hasta 25 metros cúbicos pagará $ 259,20, pero si gasta 50 metros cúbicos pagará $ 907,20. Si la familia termina consumiendo 70 metros cúbicos al mes terminara pagando $ 2.721,60.

En el caso de los comercios es un poco más. Por ejemplo, un comercio que consume hasta 25 metros cúbicos, pagará $ 345,60, pero si consume 70 metros cúbicos pagará $ 3.326,40 por mes.

Como conclusión tengo que decir que la Municipalidad no informa al vecino de manera adecuada la manera en que lleva adelante el cobro de los servicios municipales, como tampoco está considerando la oportunidad económica que atraviesa la sociedad. El agua es un servicio esencial para la vida humana, para poder vivir dignamente y procurarse la higiene básica, y debe estar a disposición de todos los vecinos.

En el Mundo hay diferentes métodos para financiar el costo de provisión de agua potable, siendo el sistema tarifario el más utilizado, pero no el único. Incluso en los casos de sistemas tarifados, como es el nuestro en San Luis, la UNESCO considera adecuado que el costo de la provisión de agua no debe superar el 3% de los ingresos netos de una familia.

Cabe destacar, que en los países más desarrollados la provisión de agua potable representa el 1% de los ingresos netos de una familia, en otros países en vías de desarrollo como el nuestro el costo de provisión del agua potable ronda entre el 3% y 11% de los ingresos netos familiares. Si calculamos que una familia tipo debe percibir como mínimo $ 43.080,38 para procurarse la canasta básica, y que los ingresos netos representan en términos generales el 70% de los ingresos brutos, para cumplir las recomendaciones de la UNESCO el canon del agua no puede ser superior a $900 pesos por mes. Como hemos visto anteriormente, hay casos en donde estos conceptos son ampliamente superados, como por ejemplo la situación de los comerciantes que abonan casi el doble de lo que debería representar la provisión de agua, y no me refiero a los que mineralizan y venden agua potable mineralizada, sino al kiosco, el almacén o una carnicería, por nombrar algunos.

Sin ir más lejos, hace unos años Agua y Saneamientos Argentinos S.A., una de las principales proveedoras de agua potable del país, que provee agua potable a CABA y varios partidos del conurbano, se procuró elevar el número de vecinos que tenían medidores domiciliarios.

En 2016 sólo el 12 % de los 2,5 millones de clientes residenciales tenían medidores, desde ese año y con el propósito de optimizar el consumo de agua se procedió a elevar ese porcentaje de clientes residenciales mediante la instalación gratuita de medidores. Si ellos lo pudieron hacer, por qué nosotros no lo podríamos hacer?.

A la hora de tomar una decisión de gobierno es fundamental tener en cuenta la oportunidad, el mérito y la conveniencia de la medida a tomar. Obligar a los vecinos a instalar un medidor en su casa puede ser conveniente para la municipalidad desde el punto del ahorro de agua potable, como también ser meritorio para cuidar un recurso vital como es el agua, pero trasladar el costo del mismo a los vecinos en este contexto de crisis económica no me resulta para nada oportuno.

A continuación ponemos a disposición de los vecinos las Ordenanzas antes mencionadas para que puedan acceder y conocer en detalle las normas que nos rigen en esta materia.